martes, 12 de enero de 2016

Cine gatuno: Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero



Hoy en cine gatuno voy a dar mi crítica sobre una de las películas más emblemáticas de Disney y tambien del mundo gatuno: nada más y nada menos que las "Crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero".

Lo más característico de esta historia, además del majestuoso león Aslan, es que está basada en una serie de novelas escritas por C.S.Lewis, casualmente un gran amigo de J.R.R Tolkien - el mismo que escribió la saga del "Señor de los anillos" y "El Hobbit" -, pionero de la novela épico/infantil y hasta de la ciencia ficción. Al igual que Tolkien, en su obra se hace mucha alusión al cristianismo, aunque esto es más que obvio en esta, su primera novela de la saga.

La historia básicamente se desarrolla en Narnia, un mundo en un universo paralelo que fue creado por el león Aslan tras derrotar a la Bruja Blanca - este evento es narrado en completo detalle en la precuela de la saga, que se titula "Las crónicas de Narnia: el aprendiz de mago" - y en donde, supuestamente, su naturaleza es lo opuesta a la nuestra - Narnia, es el mundo donde todo es posible y todos los seres vivientes disfrutan de paz y armonía, pese a su estilo de vida medieval -. Hay que recalcar tambien que esta saga fue escrita casi durante la segunda guerra mundial, de modo que era más que obvio que C.S. Lewis buscara con su Narnia que sus lectores/as tuvieran un escape de su triste realidad.


El problema se da cuando cada cierto tiempo, las cosas se salen de orden y es justo cuando el todopoderoso león Aslan convoca a varias generaciones de una familia británica típicamente de clase media: Los Penvensie. Lo más extraño del caso es que en cada número, es más que evidente las grandes limitaciones de estos jóvenes, que simplemente son atléticos, bien intencionados y de gran corazón; sin embargo, son los que llevan a cabo las grandes hazañas y sólo cuando más lo necesitan, es que el león Aslan interviene para salvarles. Tambien llama la atención la extraña línea de tiempo: lo que aquí parecen un par de minutos, allá en Narnia son miles de años, de modo que cada vez que una nueva generación de Penvensies aparecen ya paso mucho tiempo y casi nadie les recuerda - no en vano, C.S.Lewis es uno de los pioneros de la ciencia ficción y quiza tambien el primero en escribir de realidades alternas, ya que no hay evidencia, que yo sepa, de que alguien lo haya hecho antes que él.

En en León, La bruja y el Ropero, Lucy, Edmund, Susan y Peter son los que les toca salvar a Narnia de la temible Bruja Blanca, que ha regresado para cobrar venganza de Aslan. El primero en actuar fue Edmund, un personaje a medio camino entre Tomás y Judas, que termina traicionando a Aslan - tal vez, un suceso permitido por el propio león - pero que, irónicamente, termina arrepintiendose y se redime. A Lucy y Susan les toca ser testigas de la muerte y resurreción de Aslan - como si se tratara de las dos de las tres Marías que fueron testigos de la muerte y resurrección de Jesús -; a Peter y Edmund les toca dirigir la batalla final contra la Bruja Blanca, una especie de recreación del Armagedón en donde es evidente que ella hace de la gran ramera que aparece en el libro del Apocalipsis, conteniéndola el suficiente tiempo para que aparezca Aslan junto con Lucy y Susan y así salvar el día.



Espero no haberme adelantado en detalles, pero es más que evidente que la película se parece a una tan conocida historia religiosa, que no hay que verla para darse cuenta que nos están contando el Nuevo Testamento bien resumido; quizá esa fue la razón de que la mitad del público que vio la película fueran cristianos/as evangélicos/as, principalmente del sur de Estados Unidos y casi la totalidad de América Latina. En muchas iglesias fundamentalistas cristianas, se estreno el film - cosa que no paso con la tercera y la segunda -.



Lo positivo: Los efectos especiales estaban hechos a la medida, lo que no opacaba ni las actuaciones y el drama: los/as actores/es, tanto principales como secundarios estuvieron a la altura; el guión estaba bien escrito y adaptado, de modo que no se puede decir que hubo lagunas en él, es más,  casi con seguridad que le fue fiel al libro, excepto que tal vez tuvieron que acortar algunas partes, para no alargar la película.

Las coreografías son bastante movidas, reales y convincentes: se nota el realismo en el combate entre los dos hermanos Penvensie contra la Bruja Blanca, en donde es más que evidente sus años de experiencia y pericia en la lucha, frente a unos novatos en el arte de la guerra.

Lo negativo: El exceso de referencias bíblicas, que fue el deleite de los/as cristianos/as de todas las denominaciones, en detrimento de las personas de carácter laico y de otras creencias. Se hace mucho énfasis en el cristianismo como el único camino posible para que triunfe el bien, lo que ha generado críticas no sólo en esta, sino en otras obras de la saga, en donde tampoco salen bien parados los musulmanes, que en sus obras son representados como los carlomenos, cuya piel es más oscura. Tampoco es muy benévolo con la mujer: La Bruja Blanca es la mayor representación del mal, en benefico de un dios masculino y las mujeres no superan en heroicidad a los hombres, algo que se ha corregido notablemente en las dos siguientes secuelas.

Para fortuna de tod@s, las dos Narnias que siguieron no hicieron tanto énfasis en lo religioso y la siguiente película, "La silla de Plata" no es la excepción - yo la leí -.

Curiosidades: 

1. De todas las grandes sagas, es la menos vista a nivel de películas  - No creo que Percy Jackson cuente entre estas, con el perdón de sus fans, pero es que los números aun no la apoyan; a ver si la tan pospuesta tercera parte la reivindica - y sin embargo, es la más persistente: ya van por la cuarta.

2. Es la única de las grandes sagas que cambio de manos - de Disney a Fox, gracias a dios -, que, sin embargo, todavía genera interés y tiene un grupo fiel y numeroso de fans, incluso que no son cristianos/as.

3. Es una extraña mezcla entre lo épico y la ciencia ficción, omitiendo las referencias religiosas.

4. Sólo la segunda generación de Pevensies - es decir, Susan, Lucy, Peter y Edmund -, fue la única que participo en dos epopeyas distintas en diferentes épocas: La guerra contra la Bruja Blanca y el entronamiento del Príncipe Caspian. Da la casualidad que los dos hermanos y Lucy tambien aparecen en la última de estas, a excepción de Susan, por razones bastante superficiales - es muy probable que, en caso de hacer una película, la vayan a redimir, así como hicieron en las secuelas subsiguientes, donde ambas hermanas tuvieron tanto o más participación en las batallas que sus contrapartes masculinas-.

Lo que más me llamo la atención fue el epílogo: luego de muchos años de reinar en paz - la llamada edad de oro de Narnia -, los cuatro hermanos, ahora en la flor de la vida, deciden bajar de sus caballos parlantes para seguir el camino que comienza en un viejo farol, del que tienen vagos recuerdos. Tras caminar tan sólo unos cuantos metros, poco a poco terminan penetrando a un espacio lleno de abrigos, hasta volver a salir por el mismo ropero con el que entraron a Narnia. Los cuatro rejuvenecen hasta tener la misma edad con que comenzaron la aventura, ante la mirada atenta del anciano Digory, quien protagonizo la precuela al lado de su amiga Polly.

Jamás se hace mención de su glorioso reinado, salvo un extracto de "Las crónicas de Narnia: el caballo y el muchacho" en donde se ve a la ya adulta reina Susan rehuyendo de un matrimonio forzado con un príncipe carlomeno. Todo esto me hace sospechar una cosa ¿Qué más hicieron los Penvensie, en ese lapso largo de su reinado en un mundo alterno?¿Habran librado guerras? ¿Establecieron un compendio de leyes?¿Construyeron muros, castillos, palacios, pueblos y todo lo que se le podría atribuir a unos reyes?¿Habrán hecho alianzas, se casaron, tuvieron descendencia? Todas son preguntas sin contestar y lo único seguro fue que, cuando dejaron Narnia, las cosas empeoraron por miles de años.

Sin embargo, hay un curioso detalle que no se aclara ¿Cuál es el origen del príncipe Caspian? Supuestamente, y perdonen que me adelante un poco al siguiente capítulo, pertenecio al pueblo de los telmarinos: los otros humanos que llegaron a Narnia después de los Penvensie y que la terminaron ocupando. Esto no quiere decir que no hubo o pudo haber habido alguna mezcla de sangre entre dinastías - el anécdota del matrimonio frustrado de Susan es evidencia circunstancial que, sin embargo, abre otras posibilidades. -, lo que significaría que Caspian, de algun modo, descendiente de los Penvensie. Quien dio algun tipo de pista sobre esto es la propia Susan que, al despedirse de su querido Caspian en la segunda parte, le dice que ella tiene suficiente edad para ser su bisabuela - lo que podría ser cierto, dado a que los lapsos de tiempo entre Narnia y nuestro mundo no son los mismos - y luego, irónicamente lo besa - eso no sucede en el libro -. Pese a todo, si vivieramos en otra época, nos daríamos cuenta que el incesto era una costumbre muy común en la realeza de todas las culturas y, sin lugar a dudas, el propio Lewis, como hombre culto, lo sabía. Un patético ejemplo son los Habsburgo españoles, cuyo último rey, Carlos, no tuvo descendencia. El pobre era hijo de una sobrina y un tío y tuvo muchos defectos físicos en vida.

Otro detalle es que, cada vez que regresan a Narnia, los Penvensie, por muy viejos o jóvenes que sean, vuelven a tomar los mismos cuerpos de adultos jóvenes en la plenitud de sus facultades - casualmente estoy a medio leer el último libro y acabo de descubrir que Lord Diggory y su amiguísima Polly se volvieron mucho más jóvenes al regresar a Narnia.

Conjeturas, sospechas, vacíos en la historia, universos alternos y algo de crisitanismo, son los misterios que deja esta saga y el único que los podría responder es su ya fallecido autor.

Para concluir, hay que recalcar una cosa: pese a sus prejuicios, su obstinado cristianismo, sexismo y el pesimismo que tenía sobre el futuro de nuestro mundo - pues, despueś de todo, fue un hombre representativo a su época - C.S. Lewis es, nos guste o no, referencia obligada en el género, tal como lo es George Lucas en la ciencia ficción o el propio Superman en el mundo del cómic; siempre hay una piedra angular, por imperfecta que sea: a Einstein lo han tildado de sexista. Homero no fue exactamente un gran historiador, pero es el fundador de la literatura occidental.

Es cierto que en la literatura inglesa se habla de mundos fantásticos y rejuvenecimientos extraños, pero C.S. Lewis trascendio a la mayoría de ellos y su influencia es más que notoria en trabajos posteriores; el boom de los universos alternos en la literatura, el cómic y luego la tele casualmente ocurrio poco después de la muerte de este autor y sin una explicación razonable.

Tambien se puede decir que, si omitimos nuestros prejuicios religiosos,las creencias personales del autor o hacemos caso omiso de las supuestas lecciones morales de cada uno de sus trabajos, el libro y hasta la misma película siguen siendo bastante entretenidos, tal como lo siguen siendo los de Julio Verne o William Shakespeare, con todo y errores históricos incluidos.

Mención especial al león Aslan, el gran animador de todas las películas - admito que me gustan los gatos y Aslan es el león digital más hermoso que he visto hasta ahora -.

Hasta pronto y nos vemos en otra entrega más de Cine Gatuno.


4 comentarios:

  1. Zeta, when you set out to review a movie, you do not waste any time. I have not seen so complete a review with comparison between Tolkien and Lewis before, not to mention the Christian overtones. Excellent review without retelling the story! I saw the movie. Thank you!

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    1. And you are always welcome, Miss Koval. See you soon.

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  2. Una reseña cinematográfica muy completa y excelentemente elaborada de Narnia y las aventuras del león Aslan, a pesar de, como bien explicas, esta película esté un tanto imbuida por ciertos prejuicios religiosos sobre todo. Aun así, parece que con todos sus pros y contras resultará entretenida.
    Un placer visitarte y leerte, amigo Alberix.
    Besos gatunos

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    1. De nada doña Marissa, su visita siempre es un honor para mí.

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