viernes, 1 de julio de 2016

Cómo se origino el famoso logo de esta legendaria compañía


¿Quien no recuerda a este lindo gatito que por varias generaciones fue quiza la verdadera estrella de esta compañía? Para quienes estamos acostumbrados a los efectos especiales, debo recalcar que susodichas cuñas las hacen con leones de verdad. Pero como veran, la historia de este bello animal está muy lejos de ser color de rosas. La siguiente información de abajo aparece en el portal Taringa

Apareció en la época del cine mudo y nunca se le escuchó rugir, a pesar de eso fué una estrella.
El 11 de Noviembre de este año 2010, la Metro Golden Mayer se declaró en quiebra. Todos recordaremos su característico logotipo de un león rugiendo con el que comenzaban sus películas, lo que no conocemos quizás es la curiosa historia de este león que nos rugía desde la pantalla.


La historia de este león es curiosa, su invención fue fruto de la imaginación de Howard Dietz (ex combatiente en la Primera Guerra Mundial y reportero), que era el director de publicidad de la Goldwyn Pictures en 1924 (cuando esta se unió a la Metro). La imagen del león es anterior a esta fusión ya que Howard lo diseñó en 1916 inspirado en el logotipo de la Universidad de Columbia titulado Roar, Lion, Roar (“Ruge, León, Ruge”), eslogan que se grita cuando el equipo de fútbol de la universidad consigue marcar. En 1924, Goldwyn se unió a Metro y a Louis B. Mayer y el león se convirtió en el símbolo del nuevo estudio, pero pasarían 4 años antes de que el público pudiera escuchar su rugido reproducido por un fonógrafo. El propio Mayer sería el encargado de su filmación del rugido

El 21 de septiembre de 1927 se estrelló en Arizona un avión fletado por la Metro Goldwyn Mayer. El aparato, un Brougham modificado, debía llevar de Los Ángeles a Nueva York a una de las estrellas de la compañía, reclamada para cumplir ciertos compromisos publicitarios. No hubo víctimas pero al llegar los bomberos al lugar del accidente se llevaron una buena sorpresa.


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Y es que la estrella que viajaba en el avión era Leo, el león emblema de la Metro, un felino al que durante toda su vida persiguió la mala suerte, o la buena según se mire. Leo no solo salió ileso a este accidente de avión sino que también sobrevivió a dos accidentes ferroviarios, un terremoto, un incendio y una inundación. De hecho ya el barco que lo trajo a EEUU estuvo a punto de naufragar.


En dos momentos de la grabación del famoso “logo”.

intro

TV

Aunque a todos los leones de la Metro se les conoció popularmente como Leo el león, su papel lo han interpretado varios leones. El primero, y protagonista del accidente, se llamaba Slats, de cuyo origen no existen datos muy precisos, pues mientras unos decían que provenía de Sudán, otros que había nacido dentro del zoológico de Dublín, lo que si es cierto, es que fue adiestrado por el especialista Volney Phifer, un famoso domador de animales de Hollywood, y que Slats representó a la Metro entre 1924 y 1928 y nunca llegó a rugir en pantalla, era la época del cine mudo. No obstante al público le encantaba.

peliculas


Durante dos años recorrió los Estados Unidos promocionando los famosos estudios cinematográficos. Solía acudir a los estrenos de las películas en su propio vehículo desde el que sus cuidadores repartían autógrafos con la frase: “Rugientemente suyo, Leo”.

Slats dejó su puesto en 1928 al ser sustituido por Jackie, físicamente muy parecido a Slats y tuvo el honor de ser el primero cuyos rugidos pudieron ser oídos por los espectadores de las películas, vía gramófono claro.
Tristemente, y como ocurre con una gran mayoría de estrellas hollywoodienses, a la vejez fue olvidado y finalizó sus días en un triste hospicio para animales en 1936 siendo enterrado en Long Hill, a unos 45 kilómetros de Nueva York .

Animales

Después vendrían otros como Tanner el primer león de la Metro en technicolor, y Jackie II (extraoficialmente, ya que no tenía nombre). En total fueron cinco los leones que pusieron rostro al emblema de la Metro. Y solamente el quinto, imagen de MGM desde 1957, se llamó Leo.



link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=FT15-J9HWCw

Pero ¿que pasó con Slats, el primer león de la Metro? Volney Phifer, su adiestrador, compró una granja en Gillette, Nueva Jersey, a donde llevó muchos animales utilizados en los espectáculos de Broadway cuando ya no interesaban a sus dueños.

la curiosa historia del león de la Metro Goldwyn Mayer Junto a una asustada Greta Garbo

Allí llevó también a Slats donde viviría ocho años más hasta su muerte en 1936. Y allí reposan sus restos, bajo un pequeño bloque de granito y un pino, que el propio Phifer plantó tras la muerte de la bestia. Según Phifer mientras el árbol se mantenga en pie sus raíces dominarán el espíritu de Slats.

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Como suele pasar casi siempre, cuando la granja rebosaba de vida animal era odiada por los habitantes de Gillette que se quejaban del ruido, los olores y del peligro que suponía que alguno de ellos escapase.

La situación cambió radicalmente, y en 1994 los vecinos de Gillette iniciaron una campaña para preservar la tumba de Slats ya que una empresa de camiones pretendía construir un aparcamiento sobre ella. Consiguieron su propósito, así que por suerte para todos, el espíritu de Slats continúa descansando. 
 
¿Son humanitarias las grandes megacompañías? La respuesta es un rotundo no, lo mismo que para nuestros actuales polítc@s nosotros sólo representamos potenciales votos para llegar al poder o qué decir de un Donald Trump a quien no le importan destruir vastas porciones de reservas naturales de Escocia para hacer campos de golf; la propia MGM tampoco tuvo contemplaciones con sus propi@s actores. Ojala en la medida que leamos este tipo de artículos, podamos seguir reflexionando sobre nuestro actuar en este mundo como humanidad; pobres gatos, fueron simples herramientas de una megaindustria que se sirve de nosotr@s consumidores para hacer muchos millones, sin que podamos saber las luces y sombras detrás de cada costosa producción

lunes, 13 de junio de 2016

Los gatos más famosos del marketing


Archiconocido por ser el verdadero símbolo corporativo de la multinacional - pobre Cornelio, él es oficialmente eso, pero casi nadie lo recuerda -, Tony el tigre lleva años saliendo en cada comercial de zucaritas de Kellogs, al lado de jóvenes prospectos de atletas, con el fin de que se asocie su producto azucarado con salud. Lo que no te dice la propaganda, es que esos cereales son más fácilmente consumibles precisamente por estos deportistas, ya que gastan muchas calorías en susodichas actividades.


¿Quien no se acuerda de este astro del celuloide? Lleva décadas cautivándonos como cuña comercial antes de cada producción de esta mega compañía. Lo más curioso del caso, es que en la época en que se filmo su primera aparición, se uso un león de verdad - en una época en donde los efectos especiales eran muy precarios y digitalizar a un león era asunto de ciencia ficción - y eso sí es todo un anécdota. Nunca penso nuestro querido amigo que los estudios que lo vieron nacer como símbolo corporativo y de toda una época serían comprados por la compañía de un ratón - por supuesto que me refiero al atorrante de Mickey Mouse -, pero como consuelo, le permitió seguir apareciendo en su propia cuña, pues no es tan fácil borrar una marca que tiene en su haber el haber desarrollado algunos de los primeros dibujos animados de la historia - Tom y Jerry incluidos - y un montón de películas ganadoras de oscares, entre cuyos intérpretes estaban Charlton Heston, Elizabeth Tayolor, Julie Garland y un montón de ellos salidos de la época dorada de Hollywood. Esperamos que sigas reinando en las pantallas del celuloide por un muchos siglos más, aunque el señor Mickey siga siendo tu domandor, o grande y maravilloso león.


Este gato tuxedo legendario fue, hasta hace relativamente poco, el símbolo de una de las marcas de baterías más renombradas del mercado: las Eveready. Apareció en numerosos comerciales y, en todos los casos, se trato de un gato real pero cuyas escenas eran manipuladas por ingeniosos efectos especiales, haciendo que al animalito le brillaran los ojos como linternas o que su cola tomara la forma de un relámpago. Aunque ya han pasado años desde el último comercial en que apareció, su leyenda aun perdura entre l@s millones de televidentes del mundo entero e incluso en su inconsciente colectivo; no son poca la gente que asocia a los gatos negros con el de Eveready, aunque no son Tuxedos. Siempre viviras en nuestros corazones, queridísimo felino eléctrico.


Este es probablemente el cheetah más famoso del mundo, la gente se acuerda de este gato cuando consumen sus bocadillos a la hora del recreo o cuando están viendo partidos por televisión. Lo malo con nuestro pícaro amigo es que patrocina un producto con una composición nutricional cuestionable y que es calentado con petróleo. Sin embargo, no se puede negar su encanto publicitario.


Elegante, rápido y estilizado, la automotriz británica le hace honor a su logo: un jaguar, el felino más grande de América. La automotriz es la única compañía de su entorno que tiene los derechos para usarlo como símbolo corporativo y hasta su chasis procura emular al majestuoso gato; un bello tributo a nuestro amigo en peligro de extinción.


Otra vez nuestro elegante amigo representa a otra compañía, esta vez a la de artículos de lujo Cartier. Si tuviera que poner un marcador de puntos de cuantas veces apareció este felino como símbolo corporativo en esta entrada, el jaguar ganaría por un gol. Si hay un inconveniente con los productos Jaguar y Cartier es que son bien caros; definitivamente que el felino tiene gustos exquisitos.


La famosa marca de zapatillas y ropa deportiva tiene como representante a otro felino americano: un puma.
Es la tercera compañía de su tipo después de Adidas y Nike, lo que llama más la atención es que quienes administran tanto a Puma como Adidas son hermanos y ambas son compañías alemanas; bien repartido está ese pastel de ingresos. Familia es familia, cariño es cariño y sin duda alguna, el felino está bien alimentado.

lunes, 16 de mayo de 2016

La cama del gato (Mi humor gatuno)


Un hombre lavaba su auto bastante animado, mientras su gato miraba.

- ¡¡Hola Bruno!! Se ve que estás bien entretenido viendome en acción ¡¡Se nota que admiras mi labor!!
Ya veras que este auto estara tan reluciente como tú.

El gato sólo miraba pensativo y le maullaba esporádicamente. Lo siguiente está traducido de su idioma gatuno.

- ¡¡Dale humano, termina de lavar mi cama para que pueda darme mi enésima siesta!!