Érase una vez un muchacho
que estaba realizando una kilométrica tarea en su computador portátil cuando,
de pronto, le dio por tomar una bebida. Así fue como decidió ir a la cocina
para sacar de la nevera una lata de soda.
El problema fue que
cuando regreso a su cuarto de estudio, vio a su gato sobre el teclado de su
computadora portátil. El chico lo levanto para colocarlo en el piso, pero el
gato volvió a acostarse sobre el teclado. Ante semejante acto de rebeldía, el
chico le dijo lo siguiente a su animal.
-Oye Sergio, se que muy a
menudo te gusta sentarte sobre el teclado, pero tengo que realizar una tarea
muy importante y entre más temprano la termine, mejor.
Pero el gato le respondió
en su idioma gatuno.
- ¡Miauu!, ¿Y quién te
dijo que tu tarea es más importante que yo?, ¡soy el rey de esta casa y exijo
que me acaricies y juegues conmigo ahora!
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